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Si la ventana de tu vehículo no responde cuando se presiona el botón de ascenso o descenso y al iniciar la revisión no se perciben fallas mecánicas de sus engranajes, deben examinarse las empacaduras de la puerta, cuya función es crear un sello que protege el vidrio, limita los ruidos exteriores y previene que entre agua al vehículo cuando éste se lava o cuando llueve, pero esa exposición a la intemperie también lo expone al sol y al viento, provocando que en algún momento se reseque, se cuartee o se rompa, lo cual puede impedir, en determinado momento, el funcionamiento de la ventana.
Por eso es importante revisarlas de vez en cuando y repararlas de observarse alguna zona rasgada, colocando en ellas algún pegamento o adhesivo que permita que siga cumpliendo su función. Así mismo, deben limpiarse sus bordes y su base, pues puede acumularse en ellos polvo, hojas pequeñas o agua si no logra su sellado normal, afectando igualmente el estado del vidrio, que puede sufrir ralladuras de no eliminar esos elementos.
Para limpiar la empacadura existen en el mercado algunos productos que permiten realizar este mantenimiento y alargar su vida útil; entre ellos están los disolventes con laca y la silicona en aerosol, los cuales crean una capa protectora en la superficie de la empacadura que repele el agua, el polvo y hojas pequeñas arrastradas por el viento, que suelen quedarse pegadas en la parte inferior de las ventanas.
En caso de que el deterioro sea demasiado y se imposibilite recuperar la funcionalidad de las empacaduras, no quedará otra salida que proceder a cambiarlas y una vez se concrete la solución que resulte idónea, se probarán nuevamente las ventanas, que deben poder ascender y descender sin complicación.

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